No te conozco, no se te ocurra piropearme

Posted 23 noviembre By XiomaraIn Cuerpo, Otros que no sé dónde meter, Relación con una misma, Sexo0 comments

No te conozco, no se te ocurra piropearme

Este no es un post sobre que la belleza está en el interior o sobre que no hay que juzgar a la gente por su físico. Sigue leyendo y vas a verlo. Aprovechando que el próximo 25 de noviembre es el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres... GUAPA! TE METÍA DE TODO MENOS MIEDO!

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¡Tengo algo para ti!

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Vale, si nos ponemos muy moralistas, nadie debería juzgar nuestro cuerpo pero esto, desgraciadamente es inevitable. Lee hasta el final, no me crucifiques todavía, quizás responda a lo que estás pensando.

No vengo a hablar de esa amiga que te dice que cree que te quedaría mejor el pelo corto o que unos pantalones e sientan mejor que otros. No. Vengo a hablar de otro tipo de juicio. De un juicio a la que las mujeres estamos muy acostumbradas. De un juicio que es una opinión. Una opinión sobre tu físico emitida por alguien con quien no tienes ninguna relación. De alguien que no te conoce.

Me estoy refiriendo de esos piropos-insultos, normalmente con una gran carga sexual, que solemos recibir las mujeres, sobre todo cuando caminamos por la calle (o cualquier sitio que no es nuestra casa).

¿Qué es un piropo? (Por María Mena)

Un piropo es un mensaje verbal o no verbal, puesto que tiene un componente de contexto y tono, de contenido sexual que se da en un espacio público. No es consentido, ni correspondido, por lo cual se considera una agresión. No se espera que el otro responda, el receptor se convierte únicamente en el objeto del mensaje, en un objeto de placer, no se considera el receptor como un sujeto con quien interactuar.

Normalmente, estas opiniones salen de la boca de los hombres. Y, aunque me gustaría poder hacer una distinción de bandos como esta:

Personas que emiten piropos-juicios VS personas que los reciben.

*(También hay personas que ni los emiten ni los reciben)

Lamentablemente, debido a las estadísticas (estadísticas que me acabo de sacar de la manga pero todas sabemos que por ahí van los tiros) el 90% de las personas que emite un piropo por la calle son del género masculino y el 90% de las personas que reciben esos juicios son mujeres, así que no puedo pasar esto por alto y tengo que hacer una distinción como esta:

Hombres que emiten piropos-juicios VS mujeres que los reciben.

La verdad es que yo no me siento en una situación de inferioridad con respecto a los hombres. No me siento inferior que ningún hombre ni me amedrento ante ningún acto superioridad por el género masculino, ni de ninguna persona independientemente de su sexo. Aclaro esto para que entendáis mejor mi postura cuando os cuente la historieta:

Tengo un amigo que ve machismo por todos lados, cosa con la que yo no estoy de acuerdo del todo. Es una persona inteligente que ve más allá de sus narices Ha vivido siempre en un ambiente inminentemente machista en el que se cosifica a la mujer continuamente. Lo ve, por poner un ejemplo, en sus amigos que silvan a las chicas desde la playa para que se paren cuando ellas pasan tranquilamente por el paseo marítimo. – Si se parasen y les dijeran cuatro cosas otro gallo cantaría. – Ya desde el principio, esto a él le producía cierta vergüenza (ajena) pero después de salir de su ciudad (una ciudad de las que se dice “con mentalidad de pueblo”) y volver unos meses más tarde, el problema se le presentó mucho más claro y veía (y ve) machismo por todos lados.

En fin, cuando él me decía que nadie debería decirte nada cuando vas por la calle, yo, en mi postura de no sentirme amedrentada, le decía que me daba igual, siempre que no influyese en mi trayectoria. Que que me dijeran cualquier cosa no me influía para nada. Pero esto no es así.

 

ESTO ES UN AÑADIDO POSTERIOR AL TEXTO ORIGINAL: ⬇️⬇️

Una amiga, tras leer este texto me ha dicho que si los piropos se siguen perpetuando es por algo y es que a todas, incluida a ella, nos gusta que nos digan cosas bonitas por la calle. – ¿¿¿¿Perdona???? Bueno vale, y, entonces ¿a los hombres qué? ¿Qué pasa que a ellos nos les gusta entonces que les digan “cosas bonitas” por la calle? – Sin embargo me ha llamado la atención que poco después ha dicho que bueno, que por suerte a ella no le dicen muchos piropos por la calle -AAAAAAAAHHHH!! Amiga! Querrás decir por desgracia ¿no? Porque los piropos son cosas bonitas y a ti, como a todo el mundo, te gusta que te digan cosas bonitas por la calle ¿Cómo va a ser entonces que NO te piropeen por la calle una suerte?  En fin, para que os deis cuenta de que incluso en nuestro razonamiento lógico buscamos argumentos que justifican este comportamiento como algo bueno para la mujer aún siendo inconscientemente conscientes de que es algo desagradable para nosotras y algo que nos incomoda. De esto último se ha encargado la sociedad durante años, al igual que una mujer de Afganistán puede defender la poligamia masculina estando completamente convencida de que es algo bueno para ella porque si no no sería digna, no tendría seguridad y no sería mantenida (ser mantenida allí también es algo bueno).

 

Aunque no me amedrente ante una situación así, y lo que haga la mayoría  de las veces sea pasar olímpicamente o alzar la cabeza y caminar aún más con paso firme, esto no es más que un mecanismo para equilibrar la situación en la que me están dejando. Y la situación y lo que esta refleja es lo siguiente:

Yo tengo derecho a opinar sobre ti, sobre lo guapa que eres, sobre los labios tan bonitos que tienes o en los peores casos, sobre lo que me gustaría meterte. Y mientras yo opino tú pasas de largo, tragándote mis palabras y mis miradas sin oponer ningún tipo de resistencia.

Y no es precisamente porque no nos moleste. Si lo pienso fríamente, en un mundo en el que nos quejamos al camarero porque el plato no está lo suficientemente caliente, sinceramente, no entiendo por qué no protestamos ante estas situaciones que realmente sí nos incomodan constantemente en el día a día.

Incluso algunas veces, no son solo mensajes de “deseo” los que salen de sus bocas. A mí, por ejemplo, como debe ser que tengo la nariz grande (aunque yo no sé dónde ve eso la gente 😉 ) una noche, cuando vivía en Salamanca, estaba volviendo a casa después de tomar algo y en un banco de la calle por la que pasaba había un grupo de chavales. Vi como uno le hacía gestos al resto en plan “mira mira lo que se acerca por ahí (pivonazo 😌)” y otro de ellos contestó en plan (en plan en plan en plan) bah, no te emociones “si es un cuatro…!”. O yo por lo menos eso entendí.  Sabéis el chiste ese de un 6 y un 4, la cara de tu retrato no? Pues eso.

 

Pero todavía hay mujeres que dicen:

“Bueno, una cosa es una cosa y otra cosa es otra: no es lo mismo que te digan “te metía de todo menos miedo” que que te digan “guapa”.”

Me es indiferente el mensaje. Lo que me importa es que una persona a la que no conozco está emitiendo un juicio sobre mí y no me da la gana. Me da exactamente igual que sea un hombrecito adorable que te diga con toda su “buena educación” lo que se le ha alegrado el día al ver a una chica tan guapa como tú esa mañana. Como estamos en este mundo de machismo y hay comportamientos que nos parecen normales y seguramente estés pensando que el comportamiento del hombre adorable no es malo, voy a ponerte…

Un ejemplo al revés. Seguro que así te das cuenta si no lo has visto todavía.

 

¿Yo me cruzo con un hombre y le digo que ese pecho se lo han tenido que cincelar porque no es normal una escultura así? ¿Le digo lo bien que tiene los ojos o lo bizco que está? ¿Yo le digo a esa persona lo baja que es, lo largas que son sus piernas, el pelazo que tiene o lo calva que está? ¿No, verdad? Pues esa persona tampoco debería decirme nada.

No tiene derecho a juzgarme. No la conozco, no le he dado derecho para que invada mi espacio y venga a emitir un opinión sobre mí.

Tendemos a pensar que lo que nosotros vivimos y sentimos es la tendencia general que sigue toda la población pero esto es un sesgo y siento decirte que muchas ocasiones no es así. Yo misma podría incluso decir que los piropos se están acabando porque yo casi ya no tengo que aguantar a personas que me digan cosas por la calle (un par o tres entre semana y entre cinco y quince si salgo de noche el fin de semana, dependiendo de lo que ande sola por la calle). Pero si me paro a pensarlo, mi circulo de amistades es gente de un nivel socio-cultural medio-alto, personas jóvenes que han viajado y conocido otras culturas, personas abiertas de mente que se plantean qué es lo correcto y con afán por mejorar. Pero no debemos caer en el fatal error de pensar que nuestra burbuja puede extrapolarse a la realidad social total y es que, estoy segura de que no muy lejos de mí, los piropos que recibe una mujer son, con diferencia, mucho más intrusivos que los que yo recibo, llegando incluso a rozar el contacto/abuso físico. Y me niego a tolerar este tipo de comportamientos aunque lo que yo sufra sea la cuarta parte de lo que están sufriendo otras.

De todas formas, mientras se va renovando la población, deberíamos ya solo no amedrentarnos sino pararnos y decirle todo esto (no todo claro, solo las últimas seis frases 😜) a esa persona que nos está importunando.

Puede que no consigamos nada pero al menos les haremos pensar (muchos no lo hacen de forma mal intencionada, creen que es algo normal y llevan viendo estos comportamientos toda su vida) y recapacitar y puede se lo piensen dos veces la próxima vez que se les ocurra pensar en alto sobre ti o que, en el mejor de los casos, les convenzamos de que hacer eso no está bien y no solo prediquen con el ejemplo sino que intenten convencer a sus colegas. Como mi amigo.
vas provocandoFirma Xiomara YO A LO TUYO

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