Son tus valores, no los míos. Y viceversa.

Posted 24 julio By XiomaraIn Amistad, Amor y relaciones, Otros que no sé dónde meter, Relación con una misma0 comments

Hace relativamente poco me pasó algo en lo que choqué bastante con alguien. Qué bien me explico. Algo con alguien. ¿Os ha quedado claro no? Pues hala, se acabó la historia. Que no…. ;P

 

Hace relativamente poco hice algo que por lo visto está mal. No está bien visto y para mí no es lógico, no entiendo por qué, si no lo siento así, tengo que actuar de una forma cuando para mí la forma lógica y la que me sale es otra. Entonces pensé, bueno, si varias personas me dicen que esto es así pues será que soy una persona poco empática y no lo entiendo pero si me lo dicen será que es verdad. Pero luego, después de darle una oportunidad a sus argumentos y pensándolo mejor, entendí que no tenía que ser así, lo que para unas personas es la forma correcta de hacer las cosas, para mí es una forma poco natural y poco lógica de hacer eso mismo. Y pensé y entendí que muchas veces disfrazamos nuestros valores de “normas no escritas” con la intención de que todo el mundo las haga suyas y las cumpla. Pero no. Repito.

Esos son tus valores, no los míos.

Todos actuamos según nuestros valores (o no). Algunas personas actúan según unos valores pero estos valores pueden no ser los nuestros así que no nos pueden pedir que actuemos como ellos lo harían. Esto lo tenemos claro. Ahí, grabado a fuego! Lo habremos dicho mil veces.

“¿Tú haces lo que quieres no? Pues déjame a mí hacer lo que me dé la gana”.

“Soy una persona libre y hago lo que me da la gana con mi vida.”

“Es mi vida, no te metas donde no te llaman”.

“Deja de juzgarme y mírate tú”.

Esto nos lo han enseñado y lo tenemos aprendidísimo. Ahora bien, lo que ya no nos es tan fácil es cumplir la parte que nos toca: “estos son mis valores, no los tuyos”. No puedo enfadarme porque alguien no actúe como yo actuaría. O peor aún, no puedo enfadarme porque alguien no actúe como a mí me gustaría que actuase. Si algo es importante para mí no tiene por qué serlo también para ti.

Choco con los demás porque no tienen los mismos valores que yo pero no me doy cuanta de que mis valores son los míos, no son los suyos.

No me doy cuanta de que para mí es importante ser permisiva pero eso es un valor mío y puede que no sea el de mucha otra gente. El resto de personas tienen derecho a elegir sus propios valores.

 

Voy a ponerte un ejemplo. Es probable que casi muchas de las que estáis leyendo esto os hayáis sentido poco respetadas porque os han cambiado o cancelado una cita una hora antes y os hayáis enfadado porque consideráis que eso es una falta de respeto. No voy a decirte que no; de hecho es un poco irrespetuoso. Pero, te has parado a pensar en que, a lo mejor esa persona le da menos importancia al respeto como tú lo entiendes y le da más importancia a la flexibilidad.

Puede que otras personas tengan valores diferentes a los míos. De hecho, así es.

No voy a pedirte que seas fiel a mis valores. Ya tengo trabajo que hacer con intentar ser fiel a ellos yo misma. Quiero que mi pareja (o de quien se trate) sea fiel a sus valores y que quiera que yo sea fiel a los míos. Y si nuestros valores entran en conflicto, aceptarlo e intentar dialogar y consensuar para llegar a un acuerdo.

Vivimos en un juicio permanente. Lo comparamos todo. Lo criticamos todo. Lo juzgamos todo.

“¿Tan guapo y sin novia a los 40? Ahí falla algo, seguro.”

“Esta es la típica que parece que no ha roto un plato en su vida pero…”

“¡Vaya forma de marcharse sin despedirse! Menudo prepotente.”

“Qué tío tan creído, seguro que luego es super inseguro”

Queremos que los demás vean las cosas como las vemos nosotros porque “es lo mejor y más lógico” y no nos damos cuenta de que puede que la otra persona ni siquiera esté viendo lo mismo que nosotros.

 

Voy a hablar de mí. Hace relativamente poco me he dado cuenta de que quiero que me entiendan y me apoyen cuando muchas veces yo no doy ni el primer paso para intentar comprender y respetar los puntos de vista de quienes me rodean. He sido siempre bastante inflexible con algunas cosas. Y hace relativamente poco tiempo he dejado de juzgar tanto a las personas. Estoy, cada vez más, aceptándolas y respetándolas sin juzgarlas como, cada vez más, haciendo lo que realmente quiero hacer siguiendo mis propios valores y voy a seguir intentando hacerlo más y mejor porque no hay mejor forma de predicar que con el ejemplo.

Estoy entendiendo que mi forma correcta de hacer las cosas no es que no sea correcta, es que es MI forma correcta de hacer las cosas, no la forma correcta de otros.

Un abrazo 😉

Firma Xiomara YO A LO TUYO

 

 

 

 

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