¿Me cuesta ponerme en la piel de los demás?

Posted 11 Julio By XiomaraIn Amistad, Amor y relaciones, Otros que no sé dónde meter, Relación con una misma0 comments

¿Soy incapaz de ponerme en la piel de los demás?

 

No siempre lo he pensado tan concienzudamente pero desde hace unos años, esta es una pregunta que me planteo muy a menudo.

Sé que no soy incapaz, pero a veces me cuesta. No soy consciente de lo que provoca lo que hago y alguien tiene que decirme -“imagínate que te lo hubiesen hecho a ti, ¿te gustaría?” – Y entonces, con esfuerzo, haciendo un trabajo de introspección y recreando en mi cabeza la situación en cuestión, me doy cuenta de que igual no me habría parecido bien y que, además, no he provocado en la otra persona lo que quería provocar.

Cuantas más relaciones (conocidos, parejas, amigos) acumulas, más experiencias tienes y de sus formas de pensar, de actuar o de comunicarse y relacionarse extraes experiencias y conocimientos que por ti mismo no podrías conseguir.

Normalmente, aunque suelo recapacitar sobre todo lo que las personas me dicen, no hago mucho caso porque no me conviene, no me interesa, pienso que se equivocan o pienso estas dos últimas cosas por el primer motivo. Es decir, no me interesan o pienso que se equivocan porque me conviene pensarlo así.

QUE ME VOY POR LAS RAMAS🌿💃🏽🌿

Centrando un poco el tema, últimamente ha habido algunas personas que me han dicho que creen que soy poco empática, antisocial e incluso egoísta.

Si lo pienso, yo siempre he sido consciente de que no me gustaba la gente en general, socializar, pero nunca tantas personas más o menos cercanas me habían dicho esto de que les parecía poco empática, antisocial e incluso egoísta como durante los últimos tres años.

Y cuando muchas personas a las que consideras que les importas te dicen lo mismo, deberías, al menos, plantearte si tienen algo de razón. O eso pienso yo.

Yo buscaba en mi interior y era verdad que en muchas cosas tenían razón. Mis amigos me daban ejemplos reales de cosas que hacía pensando que eran normales y realmente, si yo hubiese sido la otra persona y me las hubiesen hecho a mí, quizás me habrían dolido. Aunque también me han dicho cientos de veces situaciones que  he creado en las que, si yo hubiese estado en el lugar del otro, la forma de actuar que tuve me habría parecido la correcta. Es decir, que ni todo es blanco, ni todo es negro.

Buscando en mis experiencias me di cuenta de que había muchas cosas que no sentía de la misma forma que mi gente cercana.

Por ejemplo, si teníamos una fiesta en la que me lo pasaba bien, para mí no era -“Buaaaaaaaaah! Qué fiestón! Qué divertido! Ojalá repitiese el finde que viene, qué bien me lo pasé…!!” – No, para mí era una fiesta en la que no me lo había pasado mal. Sin más.

O en la carrera, los primeros días, había gente que ya tenía grupo de “amigos”. Se contaban sus cosas y salían juntos mientras que yo, aunque muchos conocidos, tengo una amiga contada de la carrera con la que pasaba casi todo el tiempo y cuando esta amiga se fue antes del último año, yo no volví a hacer ningún amigo cercano durante el resto de carrera. Es decir, no socializaba demasiado, no por miedo o vergüenza sino porque no tenía la necesidad, no me apetecía, me daba pereza. << A esto es a lo que me refiero cuando decía antes que “no me gusta la gente”.

Aunque ya sabía lo que era la empatía, últimamente he indagado un poco más sobre qué es la empatía y, sobre todo, qué implica la falta de esta:

La falta de empatía nos lleva a una incapacidad o dificultad para salir de uno mismo y ser consciente, entender o sentir lo que está sintiendo otra persona, sobre todo si estas personas actúan, sienten o piensan diferente a ti.

Parece ser que puede haber dos tipos de falta de empatía:

  • Capacidad empática fija: Está muy relacionada con trastornos psicológicos. Es la que se da de forma constante y no se puede cambiar. En este grupo están la mayoría de psicópatas y narcisistas. Igualmente, puede ser que tengas poca empatía y aún así, tus comportamientos aprendidos no interrumpan de forma negativa tus relaciones con los demás.
  • Falta de empatía como elección propia: Exceptuando con a las personas que se encuentran en los extremos de la curva de la empatía, esta es una capacidad de la que podemos hacer un uso mayor o menos dependiendo de la circunstancia en la que nos encontremos.Debido circunstancias pasajeras como el estrés, el cansancio o las enfermedades, pueden hacer que tengamos menos empatía en un momento determinado. Igualmente, puedes haber reducido tu nivel de empatía en algunos ámbitos de tu vida debido a malas experiencias.

Como vivimos en un mundo en el que, además de sobrevivir, hay que convivir, esta incapacidad para ponerte en la piel de los demás, es un marrón porque normalmente da paso a problemas de comunicación, malentendidos y mogollón de conflictos con personas que están a tu alrededor.

Hay cosas que se confunden con la falta de empatía como puede ser el egoísmo pero, a mi parecer, no tiene nada que ver con la falta de empatía. Creo que la diferencia está en la intención. El egoísmo implica ser consciente de que le estás haciendo daño a alguien mientras que descuidar los intereses de los demás porque ni siquiera te planteas que tengan algo que ver contigo es otra cosa muy distinta.

No tengo mucho más que decir al respecto, excepto hacer un llamado a aquellas personas que son más empáticas:

Nada me duele más que saber que estoy haciendo daño a la gente quiero pero, por favor, dejad de intentar que lo veamos todo de la misma forma que vosotros. No intentéis que nos adaptemos a vosotros; intentad poneros en nuestra piel, vosotros que sí podéis.  😜

 

¡Un abrazo!

Firma Xiomara YO A LO TUYO

 

 

 

 

 

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