Entusiasmarse con algo ¿Te acuerdas de la última vez?

Posted 21 Diciembre By XiomaraOtros que no sé dónde meter, Protegido, Relación con una misma, Trabajo

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¿Entusiasmarse con algo? ¿Cuándo ha sido la última vez que te has entusiasmado con algo o alguien? ¿Lo recuerdas?

Según dicen por ahí, el entusiasmo es el rey de la motivación. Y es que el entusiasmo mueve el mundo. Es el punto de apoyo de Arquímedes.

 

Antes de nada deberíamos empezar por definir qué es el entusiasmo, qué es eso de entusiasmarse con algo. Si lo piensas, ¿a que no te sale una definición clara y rápida?… Venga, venga, piensa… Tic, toc… ¿No, verdad?

Lo he buscado en la RAE y resulta que es: Sentimiento intenso de exaltación del ánimo producido por la admiración apasionada de alguien o algo, que se manifiesta en la manera de hablar o de actuar.

Para ponerlo más en la tierra, voy a definírtelo con unas preguntas. ¿Te acuerdas de aquella vez que te enamoraste y te daba igual hacer lo que fuera con tal de pasar tiempo con esa persona? ¿Te has centrado y volcado mucho alguna vez en algún hobby, en algún deporte o en algún proyecto personal? ¿Recuerdas lo que sentías cuando pensabas en eso?

 

Yo te lo diré:

  • Lo que sentías era un interés natural, no infundado por motivadores externos. Este interés era tan claro y fuerte que no buscabas excusas; la pereza y el aplazamiento de la tarea no existían. Las excusas no existían y, si las había de algún tipo, eran para dedicarle más y más tiempo a esa persona, a ese proyecto o a ese hobby.
  • No era necesaria la supervisión y mucho menos la vigilancia. Llevabas a cabo la tarea en cuestión por ti mismo y da igual quien estuviera vigilando o si había alguien supervisando.
  • ¿Recompensas externas? ¿Quien las necesita? La recompensa que a ti te valía era estar haciendo lo que sea que estuvieses haciendo.

Seguro que te estás imaginando situaciones e incluso periodos de tu vida en los que algo te ha hecho sentir así. Yo sí.

 

Desde hace un par de meses, descubrí un grupo de patines. Un grupo de chicas que iban a patinar una vez por semana al Parque del Retiro. Yo había patinado en línea cuando era más pequeña. Lo típico de que recorres la manzana con tu vecina en patines porque tus padres no te dejan ir más lejos. Pero, aún así, patinar es algo que siempre me ha gustado. En cuanto me enteré, estaba allí en la primera clase. Me encantó volver a patinar. Para mí era una especie de desconexión de todo lo demás.

 

Yo que soy una persona un poquito de extremos, en la segunda semana ya convencí a mi mejor amiga para que se comprase unos patines “YA MISMO” y se uniese también. Empecé a ir más días, fuera de las clases con una amiguita que me eché del grupo. Y resulta que no hacía falta que nadie me dijese que tenía que hacerlo o me estuviesen supervisando para ver si lo estaba haciendo. Resulta que no necesitaba ninguna motivación externa, que esta venía de mí, que no tenía que pensar en las recompensas o beneficios que me daría ir a patinar o en por qué debería hacerlo. Resulta que, salía de trabajar a las 7 (ya de noche), iba a casa, cogía los patines y me iba a patinar o incluso me los llevaba a la oficina por la mañana (con lo que pesan) y patinaba un rato en el tiempo de descanso para la comida.

Pero realmente, cuando lo pienso, lo que más increíble me parece es lo de ir a casa, coger los patines, cambiarme e irme de noche con todo el frío. Porque, entre unas cosas y otras, pierdo aproximadamente una hora. Y perder tiempo en trayectos y transiciones entre actividades es de las cosas que peor llevo. Algunas veces he cancelado planes porque no me coincidían con mis horarios y me hacían tener media hora muerta, sin embargo, para patinar, cualquier momento era bueno. Aunque estuviese cansada, aunque no me diera tiempo a merendar (algo también muy importante para mí). Me pasa como a Bella de La Bella y La Bestia con sus libros pero yo podría cantar “cuando patino no me acuerdo de comer…!!” 🎼 A Bella, en ese momento, le entusiasmaba leer. Tengo que aprender a leer mientras patino 😁

 

También tengo que reconocer que algunas veces he dejado algunas obligaciones por estar patinando un rato más. No sé si es bueno del todo alimentar un entusiasmo ciego y desmedido pero creo que el entusiasmo no es la motivación más común a lo largo de nuestra vida. Así que, si llega ¿por qué no alimentar este entusiasmo razonable?

 

Creo que, además de lo agradable de hacer algo que nos entusiasma, podemos obtener muy buenos frutos. Creo que, aunque entusiasmo y sensatez no sean buenos coleguitas al principio, tenemos que intentar conseguir que ambos convivan en la misma habitación. Tenemos que ser conscientes de que un optimismo y entusiasmo alocados pueden cegarnos e impedir que veamos los riesgos que se nos presentan y los obstáculos que vamos a tener que afrontar si nos enredamos en un proyecto.

Tenemos que planificar un poquito para hacer que esta nueva actividad que nos requiere tiempo, se adapte a nuestras obligaciones y planes del día a día. Pero, sobre todo, tenemos que ser conscientes de que el entusiasmo no es constante y que, como cualquier otra emoción, es cíclica; sube y baja. A veces incluso se agota si el objetivo deja de tener sentido para ti.

 

Ahora que ya hemos comprendido un poquitín más a fondo qué es entusiasmarse con algo, vuelvo a la pregunta con la que empezaba este texto. ¿Cuándo ha sido la última vez que algo o alguien hizo que te entusiasmases? ¿Qué tal salió la jugada? ¿Abandonaste el proyecto una vez perdido el entusiasmo? ¿Valió la pena dejarse llevar por el entusiasmo? 

 

Un abrazo,

Firma Xiomara YO A LO TUYO

 

 

 

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