Dejar salir mis emociones (Vol. 2)

Posted 11 Enero By XiomaraIn Amistad, Amor y relaciones, Cuerpo, Relación con una misma0 comments

Voy a seguir la filosofía de la langosta

En el post anterior traté el tema de cómo me he dado cuenta de que tengo un montón de emociones prisioneras dentro de mí que no soy capaz de sacar. Si todavía no lo has leído puedes hacer click aquí.

Tras reflexionar mucho sobre el tema de no ocultar mis emociones, he llegado a la idea de que no voy a quitarme la coraza y dejar salir todas mis emociones. Me explico.

La langosta es un animal marino suave y mullidito que vive dentro de un caparazón rígido. El cuerpo mullidito y suave de la langosta crece, pero su caparazón rígido no. ¿Cómo es entonces que la langosta es cada vez más grande? La langosta crece y cuando su cuerpo crece, poco a poco este caparazón se hace cada vez más y más limitante.

La langosta nota como su caparazón se vuelve incómodo, le aprisiona y le produce dolor.

¿Qué hace la langosta cuando crece y su caparazón se vuelve incómodo, le aprisiona y le produce dolor?

La langosta no destruye su caparazón para siempre y se queda desprotegida. La langosta se esconde bajo las rocas para resguardarse de los depredadores, destruye su caparazón y construye uno nuevo en el que se siente de nuevo a gusto y segura. A veces, la langosta crece de nuevo tanto que este caparazón vuelve a resultarle una prisión que no deja que su cuerpecito crezca. Entonces vuelve a esconderse de los depredadores mientras se despoja de este caparazón y se fabrica uno nuevo a medida.

Si existiese un doctor langosta, las langostas le visitarían cuando el caparazón les hiciese daño y el doctor langosta les daría un Valium. Así no sentirían este dolor. Esto es lo que hacemos muchas de nosotras cuando ignoramos la necesidad que tenemos de expresar nuestras emociones, de despojarnos del caparazón que no nos deja creces y avanzar, y estar a gusto con una nueva realidad.

Voy a seguir la filosofía de la langosta para dejar fluir mis emociones.

No voy a despojarme de mi caparazón. El caparazón me protege de los depredadores, de quienes quieren hacerme daño. Pero voy a cambiar mi caparazón por otro que se ajuste a mis necesidades, que no me oprima y en el que no me sienta aprisionad. Voy a cambiar mi actual caparazón por un caparazón en el que no me sienta agobiada y que se ajuste a mi realidad actual, un caparazón que me permita continuar creciendo. Y cuando vuelva a quedárseme pequeño, fabricaré uno nuevo.

Al igual que el dolor que la langosta siente cuando su caparazón se le queda pequeño es el estímulo que obliga a la langosta a crecer; los tiempos de estrés, miedo, tristeza e incertidumbre son el estímulo para el cambio. Si cuando nos encontramos ente adversidades, nos atrevemos a destruir nuestro caparazón y no a evitar sentir estás adversidades con. Un “Valium” del doctor langosta, estaremos en un tiempo de crecimiento.

Nuestras emociones son una extensión de nuestra persona, de nuestro cuerpo y si estas emociones son cada vez más y más grandes y se nutren de muchos más factores, necesitamos un espacio en el que puedan fluir libremente, que no no hagan una presión que nos provoquen estrés y ansiedad. Puede que por eso no dejemos salir nuestras emociones, porque tendríamos que convivir con ellas y no tenemos espacio para ellas. Porque cuando estas se expandieran fuera del cuerpo mullidito siguiendo su naturaleza, nos harían casi más daño que dentro. Porque en nuestro caparazón no tenemos espacio para ellas.

Voy a buscar, voy a conocer, voy a leer, voy a vivir, voy a explorar, voy a experimentar, a recapacitar y a crear una nueva realidad en la que me sienta a gusto y en la que mis movimientos no se vean limitados por un caparazón que me queda pequeño 😉

El camino se hace andando

Un abrazo a todas!

Firma Xiomara YO A LO TUYO

Si te gusta lo que lees haz que llegue a más gente

No Comments (0)

Leave a Comment

Más textos para reflexionar.

Scroll Up
 Previous  All works Next