Aprendiendo a decir NO para poder decir SÍ

Posted 1 Diciembre By XiomaraIn Amor y relaciones, Otros que no sé dónde meter, Relación con una misma, Trabajo0 comments
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Mi amiga Antonia no sabe decir NO. Se parece mucho a mí (y a ti).

El otro día, hablando con una amiga (en adelante Antonia) me contó que había tenido un problema, le habían acusado de algo y ella se había defendido con un argumento que, además de no dejar en un buen lugar a quien la había acusado, era totalmente cierto. Antonia se estaba defendiendo para no pagar los platos rotos de la otra persona que sin ningún pudor estaba acusándola para salvar su pellejo. Pongamos que había un juez, un tercero que iba a fallar en favor de una de las dos personas. Estaban, por un lado, Antonia, que además de no haber roto nada iba a tener que pagar lo platos que había roto la persona que la estaba acusando. Y, de la otra parte, la segunda persona, que estaba echando la pelota al tejado de Antonia por la simple pereza de no asumir su situación y no afrontar su responsabilidad. Este juez mediador, finalmente, tras escuchar la versión Antonia, automáticamente se dio cuenta de la realidad y de que quien lo estaba “haciendo mal” y además estaba mintiendo al acusar a Antonia era la otra persona.

Por si no lo habéis entendido (es un poquito lioso) os voy a poner un símil simplificado. Tenemos un puestecito de fruta de estos de Brooklyn que están en la calle y hay un ladrón que la coge y se la mete en el bolso con la intención de llevársela sin pagar. El tendero se da cuanta de que falta una manzana y pregunta a las dos personas que hay en la calle en ese momento.

TENDERO: ¿Qué ha pasado aquí? Voy a llamar a la policía y quien haya cogido la manzana irá a la cárcel.

LADRÓN: Nada, aquí no ha pasado nada, solo que Antonia se ha llevado la manzana.

ANTONIA: ¿Yo? No he sido yo, estoy viendo la manzana en el bolso de este chico.

Se oye la sirena de la policía.

Vale, hasta aquí vamos bien.

Al cabo de un par de días Antonia me cuenta que esta persona, no contenta con haber acusado a Antonia de su “crimen”, ha tenido el valor de decirle que no entendía cómo podía haberla vendido de esa forma, que pensaba que tenían una vez relación buena, bla, bla bla… Y resulta que Antonia se sintió tan mal por haber hecho sentir mal a la otra persona que acabó pidiéndole perdón por “venderla”.

Por seguir con el símil. Volvemos a la escena del TENDERO-LADRÓN-ANTONIA en un puestecito de frutas de Brooklyn.

LADRÓN: (A Antonia) ¡Tú! No sé cómo has podido venderme de esta forma, cómo se te ocurre delatarme y decir que he sido yo quien ha cogido esta la manzana.

ANTONIA: AAAAAY!! Lo siento mucho, no he querido, me ha salido sin querer, si llego a saber que tú no quieres ir a la cárcel habría ido yo por ti.

 

Quizás ahora lo ves escrito y, seguramente, te parezca una locura y no te parezca una situación que pueda ser real.

Pero la verdad es que hay más personas de las que crees actuando de esta manera. Viviendo la vida pensando más en los demás que en ellas mismas.

Vas a “caer mal” a muchos pero… Deberías aprender a decir NO.

Conozco a mucha gente que tiene que, al igual que yo, aprender a decir NO.

Cuando le comenté lo absurdo que me parecía que hubiese acabado disculpándose me dijo que no le gustaba hacer sentir mal a nadie y que no tenía la conciencia tranquila, que ella no era así, que no quería hacer a nadie lo que no quería que le hicieran a ella y que no quería traicionar sus principios.

Entonces yo le dije …

Está muy bien que quieras que se arreglen las cosas y que quieras que no haya tensiones pero no seas tan inocente porque te las dan por todos lados. Que no dejes que los demás se aprovechen de ti no quiere decir que seas una mala persona. De hecho, es pensando en ti misma como más haces por los demás, creo yo. Si tú no estás bien difícilmente puedas ayudar a nadie. Diciendo NO a algunas personas y explicándoles por qué lo haces es, muchas veces, cuando más ayudas a esas personas. Porque haces que sean conscientes de la realidad y que se enfrenten a sus asuntos y a sus miedos. Las ayudas a avanzar hacia su independencia.

Porque ser una “buena persona” no está reñido con ser realista, y no puedes dejar que cualquiera que te diga cuatro cosas haga que te sientas mal por ella. Deberías aprender a valorar quién te “recrimina” cosas que has hecho mal porque realmente cree que las has hecho mal o sencillamente porque eso que has hecho no les ha servido para salvar su culo.

¿Tus principios son no hacer lo que no quieras que te hagan a ti o lo que crees que no está bien, o tus principios son intentar agradar a todo el mundo? Porque no tiene nada que ver una cosa con la otra y puede que lo estés confundiendo.

Si intentas agradar a todos, tienes un problema muy gordo porque es imposible que lo que hagas le guste a todo el mundo. Tus expectativas nunca van a cumplirse y eso va a hacer que vivas en una frustración constante. Y que no por más agradar eres más buena o vas a caer mejor o vas a ayudar más.

Pero bueno, parece que este tema y la moraleja en el ámbito de relaciones personales nos la sabemos todos por eso, me gustaría abordarlo desde la perspectiva laboral porque, por los comentarios que escucho constantemente de personas cercanas a mi y de extraños (en el metro, en la calle, en los bares…), parece que esto de decir NO en el trabajo es algo que no tenemos tan claro.

Por supuesto que hay que ser “buena gente” en el trabajo. Y es que que, desde mi punto de vista…

Ser un buen profesional implica ser una buena persona y tener buenas intenciones. No es lo mismo ser una persona eficaz y eficiente en tu trabajo que ser un buen profesional.

Por supuesto que también tienes que tener tus principios claros y no dejar que te pisoteen o vender tu tiempo (y a veces incluso tu dignidad) por gente que crees que no está respetándote y que lo único que intenta es aprovecharse de ti para no tener que mojarse o pisotearte cuando menos te lo esperes.

Porque sí, en cualquier intercambio profesional hay intereses (hago un paréntesis para decir que no creo que los intereses sean malos, todos tenemos intereses y es así como el progreso es posible. Por el interés de ser mejor persona, por el interés de ganar más dinero, por el interés de tener una casa más grande, por el interés de tener más reconocimiento público o por todos a la vez) pero los intereses no deben estar reñidos con el respeto hacia los demás.

Yo, como diseñadora gráfica y web, trabajo con diferentes personas, algunas representan a empresas, otras son autónomos y se representan a ellas mismas. Yo, tengo el interés de diseñar para mis clientes, ayudarles en dar una imagen a sus proyectos y ganar el dinero que me permita poder satisfacer mis necesidades, que pueden ser más o menos ambiciosas. Y ellos, por su parte, tienen el interés de tener un diseño de marca, una identidad corporativa, un estilo en sus comunicaciones o una página web de una gran calidad que les permita ser reconocidos por sus clientes.

A mis clientes les gustaría tener todo esto por el menor precio y claro que a mí también me encantaría hacer mi trabajo y que me pagaran el doble por cada hora invertida, pero ambos entendemos que ni una cosa ni la otra es posible y tenemos que llegar a un acuerdo en el que los interés de ambos confluyan.

Esto no significa que yo sea mala y no les esté dando lo que pidan, cómo y cuándo lo piden.  Esto significa que yo estoy siendo buena y estoy dando el valor que creo que tienen mis servicios y entendiendo que mis clientes tienen que estar también contentos con el acuerdo. Así todos salimos ganando.

Lo que no puede ser es que por intentar agradar, porque te de vergüenza ponerte en tu sitio o por vete tú a saber por qué, sientas constantemente que los demás se aprovechan de ti, que haces favores a todos y que, no sólo no te lo agradecen (que no es tampoco necesario, aunque nunca está de más) sino que, además, todavía, hay algunos que tienen el valor de decirte que no has puesto suficiente esfuerzo en ayudarles desinteresadamente.

No deberías sentir que estás trabajando más de la cuenta por lo que te van a pagar.

En definitiva, tuve esta conversación y sentí la necesidad de escribirlo aquí porque creo que quizás, si lo lees y tienes este mismo problema (problema que tenemos todos en algún momento),  espero que estas palabras puedan hacerte reflexionar y empezar a decir que NO cuando sea necesario para poder decir SÍ con más fuerza cuando lo creas conveniente 😉

Si te gusta lo que lees haz que llegue a más gente

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